Pasión por Oviedo

El tripartito no gestiona, y de ahí los retrasos en las obras que necesita el Tartiere. Nada nuevo Los presupuestos que aprueba el tripartito en el Pleno son un engaño, a la hora de la verdad no los ejecutan

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Viernes, 2 de noviembre.- Si no hay gestión, no hay obras, y el tripartito es sinónimo de falta de gestión. Los retrasos del Tartiere son la constatación de esta realidad, la de un gobierno incapaz de gestionar los asuntos de la ciudad e incapaz de ejecutar las obras que presupuestan.
Los grandes anuncios y las buenas palabras no sirven de nada si no se materializan. El estadio Carlos Tartiere presenta una serie de daños y desperfectos que deben ser subsanados, pero el tripartito es incapaz de realizar las obras.
No hay gestión por parte del tripartito sólo excusas. El Alcalde y la concejal de Infraestructuras se excusan, una vez más, en el desconocimiento. Alegan que no tienen constancia del escrito que fue remitido por el Real Oviedo en la que los responsables de la entidad piden garantías sobre la estructura del estadio. El gobierno local, lejos de asumir responsabilidad, lo que hace es cuestionar la veracidad de una información publicada por La Nueva España y cuestionar asimismo la versión de la entidad deportiva. La culpa siempre es de otros. En unos días llegarán los insultos.
Lamentablemente esta actitud no es nueva por parte de Wenceslao López y su equipo, es una constante en sus años de gobierno. No querer reconocer su incapacidad les lleva a tratar de desacreditar a todos y a todo.
El Tartiere necesita que se realicen una serie de obras y mejoras, los expertos que examinaron la estructura urgen a que se ejecuten las obras. A finales del año 2016 pedían que se realizaran en un plazo máximo de un año. A día de hoy, finales de 2018, aunque las obras de mejora del Tartiere figuraban en el presupuesto, no se han realizado y no se van a realizar. La incapacidad e ineficiencia es absoluta.
La realidad demuestra, por tanto, que los presupuestos que el tripartito aprueba en el Pleno son un engaño; no sirven de nada porque luego no los ejecutan. Esa ha sido su dinámica en los tres presupuestos que han aprobado, y así le va a la ciudad. Oviedo está estancado.
Ya no valen más excusas ni echar balones fuera. Estamos ante el fracaso absoluto de un gobierno incapaz de dar respuesta a las necesidades de los ovetenses. La realidad así lo certifica, llevamos tres años y medio de incumplimientos, evasivas y excusas. Resultado, ninguno, y para muestra hoy, el Tartiere.
 
Agustín Iglesias Caunedo
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