Pasión por Oviedo

El Auditorio de Oviedo da la medida del tripartito: sin proyecto, sin recursos presupuestarios para las obras, sin  gestión. 

Pando
 
Lunes, 21 de enero.- Siento ser repetitivo pero tengo que recordar una VEZ MÁS que el pasado once de Mayo, la Junta de Gobierno adjudicó el contrato de proyecto y dirección de las obras de adecuación del Auditorio “Príncipe Felipe” a la normativa de aplicación en materia de protección contra incendios a don Adolfo César Díaz Rubio.
El técnico entregó el proyecto a finales de agosto en el Ayuntamiento y desde entonces, siete meses largos, permanece –según se nos asegura- en supervisión.
La verdad es bien otra.
No hay un euro. 
No lo hay porque como las cuentas de Rubén Rosón nunca cumplen la legalidad e infringen la regla de gasto, las inversiones se esfuman una tras otra para ajustarse a las reglas de estabilidad presupuestaria.
Y se incumple con insistencia.
No hay dinero porque como los Presupuestos no se aprueban nunca en tiempo para entrar en vigor al comienzo del ejercicio siguiente a su aprobación, tampoco hay consignación presupuestaria para ejecutar unas obras que, a la sazón, deben serlo de una tacada y no fraccionarse como  pretende el tripartito ovetense, infringiendo nuevamente con ello la Ley de Contratos del Sector Público.
Y si esos Presupuestos no ha sido aprobados en plazo en 2016, ni en 2017, menos en 2018, ¿cómo iban a serlo en los seis últimos meses de este desastroso tripartito ovetense? Imposible.
Tampoco hay gestión.
Pero, claro, hay que decir que la culpa es de los anteriores. Tras cuatro años de ejercicio inútil del gobierno municipal, éste conjunto de incapaces no ha conseguido sino disminuir las actividades del Auditorio, eso sí, permitiendo que todas las deseadas y las multitudinarias tuvieran lugar allí sin mayores contratiempos, muy lejos por tanto de eventuales riesgos que al parecer se podrían desencadenar por las graves anomalías en materia de seguridad del edificio. Unas exigencias ineludibles que se llevaron a la Fiscalía, por las que se puso el grito en el cielo y que se posponen día tras día de forma inánime.
En suma, que el tripartito ovetense sigue cuatro años después sin velar por la tan cacareada integridad de las personas que acuden al Auditorio, ni por los actos y actividades que se siempre se han venido celebrando en él sin ningún problema.
Pero es que, además, esa inacción pone de relieve que ni la ciudad, ni de los negocios, ni los mismos vecinos les importamos lo más mínimo.
El entorno de este equipamiento cultural, como muchas otras zonas olvidadas de Oviedo representa el verdadero indicador de a dónde nos conducen estas políticas de la izquierda retrógrada ovetense –un barrio entero siente en carne propia, económica, claro, tanta inoperancia- cuya nula capacidad de gestión está completamente acreditada, en este como en tantos otros asuntos: primero oculta el problema, luego lo denuncia a la Fiscalía y pone el grito en el cielo y después dice que ellos van a resolver el problema generado por otros.
Como de encontrar la solución no hay nada de nada, la parálisis por el contrario sí que tiene consecuencias: la ciudad se rezaga frente al resto de capitales españolas; experimenta una continua pérdida de negocios y riqueza y el creciente cierre de empresas y la caída del PIB ovetense encuentra acomodo en un municipio que siempre se ha caracterizado por su carácter y desarrollo.
Con este bagaje se presentarán a las inmediatas elecciones. Creo que es fácil saber con quién no se puede contar para resolver nada.
 
José Ramón Pando Álvarez

 

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