Pasión por Oviedo

Barra y voz de Oviedo

Oviedo se levanta triste estos días por el fallecimiento de José Manuel Gómez, Pepe el del Tizón. Es una gran pérdida para nuestra ciudad, para Asturias y para el sector al que dedicó su vida, la hostelería.
Pero, sobre todo, es una pérdida difícil para quienes pudimos conocerle, para quienes tuvimos ocasión de escuchar sus sentencias, acertadas y envueltas en el que era su tono proverbial, una mezcla afinada de ironía y acidez. Para quienes tuvimos la suerte de compartir anécdotas, ilusiones y críticas con Pepe, que siempre fue voz de la conciencia crítica de Oviedo.
Pepe podría presumir de tener el mejor premio que puede recibir una persona, el cariño, el reconocimiento y la admiración de las muchísimas personas que a lo largo de los años hemos sentido “su casa” como la nuestra, que hemos disfrutado en El Tizón de la buena cocina y de la buena conversación, que hemos aprendido y nos hemos reído con la gracia y el saber de un auténtico profesional hecho a sí mismo.
Pero creemos que merece aún más. Por eso pediremos en el Ayuntamiento que Pepe sea nombrado Hijo Adoptivo de Oviedo a título póstumo. Merece que una calle de nuestra ciudad, que lo acogió cuando era solo un niño, lleve su nombre. Porque Pepe, que quiso a Oviedo con toda el alma, ha contribuido a engrandecer nuestra ciudad y ha entrado, para siempre, en la larga lista de personajes queridos, singulares e ilustres de la capital del Principado.
Otra pérdida, también de nuestra mejor hostelería, hace que Oviedo se levante triste. Esta semana ha fallecido Miguel Ángel Rodríguez, del Pub Miguel, un referente de la vida ovetense durante muchísimos años. Cosas o casualidades de la vida, compartí un rato con él hace apenas unos días, el martes pasado, y siempre me quedaré con esa sonrisa, ese trato y esa bonhomía que solo atesoran algunas personas.
Pepe y Miguel eran dos caras de una misma moneda, la de los hosteleros de vocación y trabajo que fueron capaces de crear auténticos referentes en su sector. El Pub Miguel, lamentablemente, es ya historia; El Tizón, sin embargo, continúa se mantiene como el mejor espejo en el que seguir viendo el espíritu de su creador y, afortunadamente, los hijos de Pepe han cogido el testigo para continuar su labor y para que su legado esté presente en un Oviedo que siempre añorará sus palabras, sus corbatas y su humor genuinamente ovetense.
Agustín Iglesias Caunedo

 

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